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La necesidad de una evaluación de necesidades


Modelo de detección de necesidades tradicional

Uno de los primeros pasos que debe afrontar cualquier responsable del desarrollo de las personas en una organización es saber con la máxima exactitud posible qué necesidades formativas tiene su empresa.

En muchas ocasiones el proceso pasa por preguntar a los directivos, responsables de sección, encargados, etc., qué requieren sus equipos. A veces también afloran supuestas necesidades desde el Plan Estratégico en el que está inmersa la compañía. O incluso desde la Dirección General se nos recomienda hacer formaciones de uno u otro tema. Y a partir de aquí se estructura el plan de formación para el siguiente año. Pues bien, lamentamos deciros que esto no suele funcionar, y acabamos teniendo un plan de formación que igual nos ha quedado muy bien, tenemos a todo el mundo muy contento, pero que su impacto será mínimo.

Plan de Formación: la herramienta fundamental para la competitividad de tu equipo

El Plan de Formación no es una herramienta para contentar a los managers, a los comités de empresa o a la Dirección General. Es la herramienta fundamental para la competitividad de tu equipo. Es lo que contribuirá a minimizar la fuga de talentos. Es lo que te permitirá transmitir los valores corporativos (los anglosajones llaman “Valuekeepers” a los profesionales de L&D). Es lo que te permite trazar una estrategia de carrera profesional, de performance management, etc. Y es también una inversión. Y como tal, debemos asegurarnos que tiene retorno.

Pues bien, si es todo esto ¿no vale la pena poner más esfuerzo en analizar detenidamente las necesidades formativas?. A menudo, los responsables, managers, etc., al preguntarles, suelen expresarnos problemas que achacan a la falta de conocimiento. ¿Pero es una necesidad formativa real? ¿podría ser que se tratara de un problema de falta de herramientas, por ejemplo? ¿o de recursos? ¿o podría tratarse de un problema de carga de trabajo?. Es por todo esto que existen técnicas y metodologías para hacer una buena evaluación de necesidades, que nos permitirán descartar aquellas peticiones que no pueden ser solucionadas con la formación, y poner el foco en aquello que realmente requiere mayor conocimiento o competencia. Para ello, nuestra recomendación es dejarse asesorar por un consultor interno o externo, que ayude en este proceso y que conozca cómo llevarlo a cabo. Y garantizar así el impacto de esta inversión que es la formación corporativa.